El año pasado, en esta época, también reinaba un tono champán, aunque en su versión marrón, donde la técnica del balayage llenaba las melenas de luz cálida. Ahora, la estilista Tara Nicole introduce el champán a un nuevo nivel y le da un matiz violeta.

El efecto es increíble: dependiendo del ángulo de la luz, brilla con diferentes tonos, como un holograma. Con cada mirada se descubren otros matices: dorados, violetas, metálicos y plateados.¡Es imposible que te canses de este color!

Con los lavados, estos tonos de fantasía se van quitando poco a poco, quedándose un maravilloso rubio dorado. Se debe a que la coloración comienza con reflejos brillantes, evitando ponerlos en la base: así, nos aseguramos que el proceso de regeneración del cabello sea “imperceptible” y no requiera visitas tan frecuentes al salón.

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